Amarás a tu bebé desde antes de nacer, ya que tu cuerpo y mente están preparados para entregar un amor infinito y el vínculo entre una madre y su bebé es el más fuerte que existe en la naturaleza. A medida que tu bebé crece, ese amor irá madurando y volviéndote el fan número 1.

Al momento del nacimiento, sentirás una gran felicidad y tu cuerpo se encargará de despertar tus instintos maternos. A su vez, el bebé te buscará e intentará generar esa conexión que le permita vivir, ya que depende completamente de ti. De todas formas, si al momento de nacer no tienes la oportunidad de estar con tu bebé por un parto complicado, premadurez o tienes la bendición de adoptar, ten presente que los bebés y niños poseen la capacidad de formas grandes vínculos con la persona que los cuida y responda a sus necesidades de amor en cualquier momento de su vida.

A medida que pasas tiempo con tu bebé descubrirás cómo el estar cerca el uno del otro fortalece la relación, las caricias y momentos divertidos quedan grabados en su mente y pronto te devuelven todo ese amor con su primera sonrisa. Reforzando el vínculo que juntos han creado y alrededor del octavo mes, tu bebé tendrá la capacidad de formar un vínculo emocional significativo contigo y con otras personas importantes que vea a diario.

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Luego del año el niño conocerá una variedad de emociones que provocarán reacciones extremas pasando de la felicidad al llanto y a las temidas pataletas, pero ¡no te asustes! ya que tu bebé se comporta así porque precisamente siente que tienen un vínculo inquebrantable.

En la etapa preescolar y escolar, la relación entre ambos ha madurado y esa complicidad podrá demostrártela a través de palabras de cariño y pequeños presentes hechos con sus propias manos ya que comenzará a sentir empatía por ti, por ser quién eres con tus virtudes y defectos, demostrando que el vínculo afectivo no es un flechazo, sino, una relación que se construye día a día en de base amor y que perdura para siempre.

¡Cuéntanos cómo te enamoraste de tu bebé!