Probablemente antes de quedar embarazada ya estés pensando en esto. Es una preocupación para la mayoría de las mamás que ven como su cuerpo cambia, felices durante el periodo del embarazo pero luego desean regresar a su peso habitual o mucho mejor al ideal.

Ten presente que luego del nacimiento perderás varios kilos del peso de tu bebé, placenta y líquidos, por lo que no los cuentes en tus metas.

Siempre debes planear tu baja de peso con un profesional ya que para producir leche necesitas energía y las dietas muy estrictas pueden afectar su calidad, además de disminuir tus fuerzas para la exigencia de cuidar un bebé. En todo caso debes saber que amamantar quema muchas calorías, por lo que es una de las recomendaciones para bajar de peso.

Una alimentación saludable con ejercicio diario te ayudará a perder kilos, por eso es importante que no te saltes comidas.

Si bien es cierto que durante los primeros días costará que te organices con un bebé recién nacido, no te olvides de comer. Si es por tiempo, consume 5 a 6 comidas pequeñas al día con colaciones saludables. Nunca olvides desayunar, ya que el desayuno te entregará la energía necesaria para comenzar con las labores de mamá.

Consume lácteos bajos en grasas, no necesitas leche entera para producir más leche. Debes alimentarte de manera equilibrada y si tienes hambre elije frutas como la manzana, el plátano o aquellas con alta concentración de vitaminas como las naranjas.

Toma mínimo 8 vasos de agua al día ya que aumentarás tu metabolismo consumiendo grasas más rápido, además de favorecer la lactancia y la eliminación de toxinas. Puedes aprovechar también, las frutas de estación para prepararte exquisitos jugos y recuerda evitar las bebidas azucaradas.

Consulta con tu médico cuándo puedes comenzar a ejercitarte, basta que comiences con una rutina de caminata sacando a pasear a tu bebé en coche y si la economía lo permite y tienes con quién dejar un momento a tu bebé, guíate con un entrenador que sepa que has sido mamá para que adapte sus rutinas evitando lesiones.

No hagas dietas extremas o de moda que sólo te hacen bajar de peso pero no mantenerlo.

Y lo principal, es ser realista. Tal vez no puedas regresar a tu figura exacta de antes de tu embarazo, pero sí es más importante que cuides tu peso y salud para tener suficiente energía para las exigencias diarias, especialmente cuando tu bebé comience a caminar y tengas que jugar por toda la casa.