El reflujo ha existido desde siempre, y aunque hay muchos mitos sobre el tema, se da tanto en bebés como en adultos y se trata de un proceso absolutamente natural del organismo. Lo importante es saber cuándo es normal o cuándo se pueden convertir en un problema para tu bebé.

Es muy común que después de alimentar a tu bebé, él devuelva leche por su boca Cuando esto ocurre, estamos frente a un reflujo y ocurre sobre todo en los primeros meses de vida presentándose algunas veces de manera repetida durante el día. Pero mamás, ¡no se preocupen!,  aparte de llevarnos algún susto y uno que otro cambio extra de ropa, nuestro bebé sigue bien, feliz, comiendo y creciendo día a día.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

El problema ocurre cuando los bebés presentan reflujo con vómitos, se sienten incómodos e irritables, tosen en forma frecuente llegando a rechazar la alimentación, lo que produce una baja de peso y altera su crecimiento. Esto se conoce como reflujo gastroesofágico patológico y debe ser visto por un médico.

Entre la sexta semana y hasta los tres meses de edad, los bebés vomitan con mayor frecuencia por lo que debemos poner especial atención a una deshidratación.

Algunas recomendaciones que todas las mamás podemos seguir:

1. Al darle su leche, preocúpate de sostener a tu bebé de manera que su cabeza quede siempre más arriba que el resto del cuerpo. Por gravedad, será más difícil que la leche se devuelva.

2. Bota los “chanchitos” después de la alimentación para evitar la acumulación de aire que infla el estómago facilitando el reflujo.

3. Alimenta al bebé con menos cantidad leche, pero dándole de comer más veces. Esto permitirá que el estómago no se llene al tope además de darle tiempo para digerir su leche.

4. Si tu bebé toma mamadera, evita agitarla en exceso, esto produce muchas burbujas llenándolo de gases. Prueba a dejarla reposar unos minutos.

5. Controla que los orificios del chupete de la mamadera sean adecuados. Si éste permite que salga demasiada leche, el bebé se alimentará más rápido y  tragando más aire, lo que dificultará la digestión favoreciendo el reflujo.

6. Eleva el colchón de la cuna en unos 30 grados en el lado de la cabecera. En el mercado existen elevadores de colchones,pero si no cuentas con uno, será suficiente un par de libros o ropa de cama.

7. Al vestir a tu bebé, asegúrate que tanto la ropa como el pañal no aprieten su pancita.

Siguiendo estas recomendaciones verás como el reflujo disminuye, generalmente desaparece entre los seis y los doce meses de vida. Sin embargo, de no ser así, es importante que sigas las indicaciones de su pediatra quien determinará si necesitas darle leche especial, medicamentos o derivarlo a un especialista para otros tratamientos.

Recuerda dar a conocer estas medidas a los familiares o personas que te ayuden en el cuidado de tu bebé.

¿Tienes alguna opinión, experiencia o recomendación para compartir con nosotros y otras mamás? Cuéntanos y deja tu comentario.