Dejas a tu hijo al cuidado de otra persona y te preocupa cómo se comportará, pero para sorpresa tuya cuando regresa te dicen que se ha portado de maravilla.

No te extrañes, los niños suelen portarse mejor con otros que con sus propios padres, pero esta es una buena noticia ya que significa que tu hijo confía en ti y tiene la seguridad  de que por hacer alguna travesura, no será rechazado.

En otro hábitat que no es el suyo el niño no conoce los límites, por lo que es probable que dude poner a prueba a una persona que no sabe cómo reaccionará. Si es una salida ocasional a la casa de un familiar, es muy probable que no arriesgue perder la posibilidad de repetir esa salida en un futuro, por lo tanto evitará cualquier comportamiento por el que lo podrías regañar en casa.

Desde otro punto de vista, para cuidadores ocasionales es más fácil obviar las malas conductas de un niño porque es algo esporádico, eso hace que al final existan menos roces y perciban que el niño se porta bien al ser los límites más flexibles. Recuerda que es importante conversar con la persona que queda a cargo de tu hijo, sobre todo si el cuidado es recurrente, para que así ellos apliquen las normas que deseas y  le den a conocer sus derechos y deberes.

También es común que te cuenten que se ha comido toda la comida y contigo esta tarea es una lucha en cada almuerzo. El motivo de esto puede ser la imitación, si está con otros niños copiará lo que ellos comen y cómo lo hacen. A ti intentará ponerte a prueba y ver si cedes ante un rechazo a comer pero en otro lugar no sabe que esperar y se limitará a repetir lo que otros hacen para causar buena impresión.

Así que no lo tomes como algo personal, como te habrás dado cuenta ese buen comportamiento con otros es simplemente que se siente más inhibido con personas ajenas y por otro lado sabe que lo amas demasiado y confía en que tú estarás siempre a su lado independiente de su comportamiento. Interesante, ¿no?

* Recuerda consultar al pediatra de tu hijo si tienes más dudas sobre su comportamiento.